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¿Cómo puede la navegación a vela mejorar la productividad de tu equipo de trabajo?

Analogías reales entre la navegación a vela y la gestión empresarial: preparación, información, cambio de rumbo, jerarquías, comunicación, gestión del cambio y mejora continua.

Publicado: 2023-08-25 · Autor: Navegabacalar

¿Cómo puede la navegación a vela mejorar la productividad de tu equipo de trabajo?

«Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos es el progreso. Trabajar juntos es compartir el éxito.» — Henry Ford

Durante más de tres décadas la navegación fue parte de mi trabajo profesional y ha sido mi pasatiempo favorito. Creo que por eso he tenido una vida feliz, y al mismo tiempo he constatado que en un velero — y en lo particular — se mantiene la afinidad idónea para mejorar las habilidades competitivas de las personas que trabajan en conjunto. Me refiero a las que trabajan en todo tipo de equipos: deportivos, una organización o una empresa, donde los integrantes tienen objetivos en común.

Ya sea navegando como parte de una tripulación de regatas, en sesiones de aprendizaje o simplemente de crucero durante un fin de semana, la naturaleza colaborativa de la vela simula y fortalece las destrezas adaptativas necesarias en este mundo cambiante, acelerado y de alta tecnología. Así se ha demostrado en otros países con ayuda de la cultura náutica, donde este tipo de entrenamiento se ha instaurado con éxito a nivel corporativo.

Por eso me di a la tarea — como buen mexicano — de hacer lo propio y abarcar disciplinas como la administración de empresas, la alta dirección y el coaching organizacional, para que, con la experiencia adquirida en la navegación a vela, podamos gestionar dinámicas de formación de equipos. Estas dinámicas tienen la flexibilidad de adaptarse a las necesidades de cada compañía: pueden ser un incentivo corporativo para equipos que han sobresalido en su productividad; una preparación empresarial para grupos que empiezan a colaborar o requieren algún ajuste en su «maquinaria»; o una combinación de ambas, para premiar y a la vez reafirmar las habilidades grupales.

Equipo de regata sonriendo a bordo de un velero antes de salir

A continuación, ocho puntos clave donde la navegación a vela converge y comparte analogías con procesos del mundo empresarial.

1. Preparación del barco / planeación

La preparación del barco es de suma importancia para la seguridad y el buen desempeño durante la navegación. Tener una lista de comprobación (check-list) es prioritario para no dejar nada al olvido, con responsables asignados a esta tarea.

En la empresa, la planeación, organización, dirección, control y retroalimentación requieren protocolos y procesos para que los equipos funcionen de forma organizada en la ejecución de las tareas asignadas — sobre todo al inicio o modificación de un proyecto.

Cadetes cobrando cabos en cubierta durante una maniobra en un buque escuela

2. Información trascendente / monitoreo del entorno

Estar alerta y conocer información trascendente (sol, nubes, viento, olas y corrientes), la posición actual del barco y cualquier dato sobre embarcaciones visibles en el horizonte hacia donde nos dirigimos. Esto debe ser siempre lo más importante, facilitado por instrumentos como la brújula, el GPS y el radar.

En el contexto empresarial, el macroentorno donde se mueve la organización requiere un conocimiento puntual y un análisis previo de toda la información recolectada. Hace falta un monitoreo continuo de los datos clave que pueden afectar los resultados comerciales para ajustar la estrategia y las tácticas programadas.

3. Cambio de viento / gestión de la crisis

Cuando hay un cambio de viento repentino o se navega bajo mal tiempo, lo importante es ajustar el rumbo o la configuración de las velas — e incluso detener el barco — para controlar la crisis y asegurar que se puede seguir adelante. No se asignan culpas: la tripulación se concentra en adquirir la nueva información para corregir el rumbo del timonel y coordinar el ajuste de las velas.

En la empresa, cuando la ejecución de una meta toma un rumbo equivocado o surgen inconvenientes, a menudo se pierde tiempo en posturas defensivas en lugar de buscar ideas para volver a la pista y recuperar velocidad. El equipo debe buscar la retroalimentación de nueva información y tomar acción expedita.

4. Jerarquías a bordo / cadena de responsabilidad

Durante la navegación es esencial que la tripulación tenga muy claras las jerarquías de responsabilidad en la división y subdivisión de tareas, para que la comunicación fluya en la dirección correcta hacia la sincronización de las maniobras que mantienen al barco en rumbo.

En las organizaciones que trabajan con diversas áreas técnicas o administrativas, los equipos deben considerar las funciones ascendentes, descendentes y adyacentes a las suyas para que los flujos de proceso sean eficientes — siempre buscando el objetivo: la productividad.

5. Cambio de rumbo / gestión del cambio

Cuando se va a cambiar de rumbo, se hace una breve explicación entre la tripulación sobre las acciones a tomar para ajustar las velas según la dirección y la velocidad del viento, dándole al timonel la información y la orden en tiempo y forma para realizar el cambio — y así evitar dudas y situaciones imprevistas.

Las compañías deben trabajar en una gestión eficaz del cambio, basada en preparación minuciosa, revisión de procedimientos y un plan alterno por si durante el cambio se generan nuevos ajustes. Esto debe comunicarse a los equipos para su aplicación.

6. Imprevistos al zarpar / pensamiento disruptivo

Una vez zarpando, aun con la planeación previa, suelen surgir imprevistos. Se requiere que la tripulación actúe sólo con los recursos disponibles y las capacidades propias, con un pensamiento rápido e innovador, buscando múltiples soluciones antes de tomar una decisión final.

En los negocios, la sostenibilidad y el progreso se ven continuamente amenazados — los desafíos pueden ser ligeros o muy graves (la pandemia reciente lo demostró). Hace falta ingenio y pensamiento disruptivo, no sólo para mantenerse a flote, sino para resurgir con nuevos bríos.

7. Instrumentos del barco / IA y validación humana

Los instrumentos del barco complementan la automatización en distintas áreas para la navegación. Sin embargo, es muy conveniente que la tripulación practique todas las maniobras para llevar el control manualmente — sobre todo los sistemas de emergencia — anticipando una futura falla. La experiencia colectiva de la tripulación es indispensable.

En esta era de Big Data y mercados de análisis no se puede confiar plenamente en las máquinas para impulsar la toma de decisiones. Las complicaciones y las anomalías reales requieren interpretación e intervención humana cuando se utiliza IA (inteligencia artificial) y ML (machine learning). De ahí la importancia de validar humanamente el modelado automatizado.

8. Días sin viento / mejora continua

En los días sin viento se «afila el hacha»: se practican maniobras, nudos, ajustes y limpieza de los equipos del barco. Actividades que mejoran las destrezas personales y mantienen lista la embarcación para cuando vuelva el viento.

En las empresas hay pausas comerciales o mínimos cíclicos que ofrecen la oportunidad de volver a priorizar las tareas de los departamentos y equipos, y de elevar las habilidades de los empleados — aumentando así la ventaja competitiva de la organización.

Tripulación izando la vela mayor en cubierta


Conclusión

La navegación en equipo no sólo prueba y extrae lo mejor de nuestra individualidad para la colaboración: también fomenta la mentalidad de sincronicidad y formas de trabajo eficiente que, traducidas al mundo empresarial, son habilidades que impulsan los negocios y la industria hacia nuevas oportunidades.

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